sábado 1 de agosto de 2009

Ezequiel Lección 5

El Buen Pastor.

Ezequiel predicó por décadas, y que sepamos no vio fruto. Sus mensajes eran de endechas y lamentaciones y ayes. Es decir, parecía que no tenía nada bueno que decir. Predica contra los reyes. Predica contra los líderes. Predica contra los padres. Predica contra los hijos. Israel había sido conquistado, pero su mensaje explicaba que esta conquista era apenas el principio. Vendrían peores tiempos sobre el pueblo que los que se habían visto, y que los que se creían malditos al ser desterrados, llegarían a ser los benditos, porque lograrían sobrevivir la ira venidera.

Este era un mensaje duro de predicar, especialmente en su tiempo y especialmente para Ezequiel. Su mensaje trataba acerca de su propio pueblo, de su nación, y de su Templo que él había llegado a amar, y el que el anhelaba volver a ver algún día.

La ira de Dios se sentiría contra todos, pero especialmente contra los líderes de Israel. Dios a ellos les tenía una palabra especial. ¿Por qué? Porque sobre ellos recaía la gran responsabilidad de guiar al rebaño. Sobre ellos estaba el deber de obedecer a Dios, y seguir a Dios, y amar a Dios y encarnar el llamado de Dios para el pueblo. Sobre ellos estaba el deber de ponerle fin a los pecados, la idolatría, la inmoralidad del pueblo. A ellos les correspondía reprender a los reyes y gobernantes quienes pecaban contra Dios. Pero ellos no sólo callaron, sino que se cuidaron de si mismos nada más.

1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 2 Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y di a los pastores: Así ha dicho Jehová el Señor:

Llamado en contra de los pastores de Israel.

!!Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños? 3 Coméis la grosura, y os vestís de la lana; la engordada degolláis, mas no apacentáis a las ovejas. 4 No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia. 5 Y andan errantes por falta de pastor, y son presa de todas las fieras del campo, y se han dispersado. 6 Anduvieron perdidas mis ovejas por todos los montes, y en todo collado alto; y en toda la faz de la tierra fueron esparcidas mis ovejas, y no hubo quien las buscase, ni quien preguntase por ellas. 7 Por tanto, pastores, oíd palabra de Jehová: 8 Vivo yo, ha dicho Jehová el Señor, que por cuanto mi rebaño fue para ser robado, y mis ovejas fueron para ser presa de todas las fieras del campo, sin pastor; ni mis pastores buscaron mis ovejas, sino que los pastores se apacentaron a sí mismos, y no apacentaron mis ovejas; 9 por tanto, oh pastores, oíd palabra de Jehová. 10 Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo estoy contra los pastores; y demandaré mis ovejas de su mano, y les haré dejar de apacentar las ovejas; ni los pastores se apacentarán más a sí mismos, pues yo libraré mis ovejas de sus bocas, y no les serán más por comida.

Ayer, Felix usó una frase que me llamó la atención. El desentendimiento es pecado. El no caminar en las obras buenas en las que Dios nos llamó a caminar, es pecado. El tener oportunidad para alcanzar a un joven, pero dejarlo ir, es pecado. Hemos de tener cuidado, porque la mies es mucha, y verdaderamente no estamos a cargo de toda la mies. Sin embargo, hemos de cuidar aquello que está en nuestras manos para cuidar.

Sin embargo, hay otra realidad que creo que es importante entender. El versículo 10 pareciera ser negativo, pero no lo es. Leamos lo que sigue.

11 Porque así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo, yo mismo iré a buscar mis ovejas, y las reconoceré. 12 Como reconoce su rebaño el pastor el día que está en medio de sus ovejas esparcidas, así reconoceré mis ovejas, y las libraré de todos los lugares en que fueron esparcidas el día del nublado y de la oscuridad. 13 Y yo las sacaré de los pueblos, y las juntaré de las tierras; las traeré a su propia tierra, y las apacentaré en los montes de Israel, por las riberas, y en todos los lugares habitados del país. 14 En buenos pastos las apacentaré, y en los altos montes de Israel estará su aprisco; allí dormirán en buen redil, y en pastos suculentos serán apacentadas sobre los montes de Israel. 15 Yo apacentaré mis ovejas, y yo les daré aprisco, dice Jehová el Señor. 16 Yo buscaré la perdida, y haré volver al redil la descarriada; vendaré la perniquebrada, y fortaleceré la débil; mas a la engordada y a la fuerte destruiré; las apacentaré con justicia.

… 22 Yo salvaré a mis ovejas, y nunca más serán para rapiña; y juzgaré entre oveja y oveja. 23 Y levantaré sobre ellas a un pastor, y él las apacentará; a mi siervo David, él las apacentará, y él les será por pastor. 24 Yo Jehová les seré por Dios, y mi siervo David príncipe en medio de ellos. Yo Jehová he hablado…

30 Y sabrán que yo Jehová su Dios estoy con ellos, y ellos son mi pueblo, la casa de Israel, dice Jehová el Señor. 31 Y vosotras, ovejas mías, ovejas de mi pasto, hombres sois, y yo vuestro Dios, dice Jehová el Señor.

La respuesta de Dios al fallo de los pastores, a las tremendas faltas de los líderes, al hecho de que no se levantaron a cumplir la obra que Dios había establecido para ellos, no fue levantar un nuevo grupo de líderes con nuevas ideas y nuevos principios. La respuesta de Dios fue levantar para todos nosotros a un nuevo pastor, a un máximo líder, a un único salvador. Su propósito fue Jesucristo, el siervo David. Este será el buen pastor sobre su pueblo.

7 Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas. 8 Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas. 9 Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. 10 El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. 11 Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas. 12 Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. 13 Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas.

14 Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, 15 así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas. 16 También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor. 17 Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. 18 Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.

Creo que debemos entender algo muy importante. Cristo está más interesado en la salvación de los perdidos que nosotros. El irá detrás de las ovejas perdidas. El rescatará. El sanará. El salvará. El les dará de comer. El las cuidará. El dio su vida por ellas. El las conoce por nombre. Cristo es el buen pastor. Yo con costos llego a mediocre.

Se ha dicho antes, pero creo que debe quedar claro para nosotros de nuevo que la centralidad del mensaje que predicamos es Cristo Jesús. “Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.” Todo fue creado por él. Todo fue creado para él. Y en él todo se sostiene. La solución de las cuatro rupturas, como se refiere Felix al dilema en el que está el mundo, se halla única y exclusivamente en Cristo. El es esa solución.

Por eso, cuando Jesús nos llama a la misión de ir y hacer discípulos a todas las naciones, no nos estaba llamando a ir y hacer discípulos nuestros. Estaba hablando de ir y hacer discípulos de Jesús. Si me permiten ser un poco dispensacionalista aquí, es decir, no presbiteriano, la dispensación o administración de Dios, ha cambiado. Es decir su modus operandi, no es que yo sea el Pastor con mayúscula, sino que El sea el Pastor. Yo soy el aprendiz de pastor. Es decir, yo también soy el discípulo del Pastor. Además soy una oveja más.

Con esto, no estoy en absoluto menospreciando la responsabilidad que tenemos. Nuestra principal responsabilidad es señalar y guiar y predicar a Cristo. Pero sí tenemos una gran responsabilidad de ser atractivos para los que no le conocen. Si somos líderes es por una razón y una motivación. Es porque por alguna la gente es atraída a nosotros.

¿Es contradictorio?

Déjenme darles un ejemplo. Cuando los discípulos de Juan el Bautista se quejaron de que algunos se estaban yendo hacia donde Jesús, ¿cuál fue la respuesta de Juan?

“Es necesario que él crezca y yo mengue.”

Bueno, dándole vuelta un poco a la expresión… para menguar, debo estar en una posición de la cual puedo menguar. Decía un hombre, “hay tres testamentos. El Antiguo, el Nuevo, y el Tuyo. La mayoría de la gente nunca leerán los primeros dos, hasta no haber leído el tercero.” En otras palabras, para poder señalar a Cristo, primero la gente debe haber visto a Cristo en mí.

Ezequiel Lección 4

Vovliendo a la Palabra

La Iglesia Evangélica en Costa Rica está enfrentando una crisis, en mi opinión auto-inducida. Las noticias han decido atacar sin ninguna reserva a algunos líderes del país, y autodenominados “apóstoles” y “profetas.” Por el momento, están yendo tras los propulsores de la Teología de la Prosperidad, pero debido a la intensidad con la que siguen estos casos, a mi no me sorprendería que se vengan detrás de todos los pastores y líderes de las Megaiglesias. Esto está creando una gran división en la iglesia evangélica del país, porque aquellos que han denunciado los abusos de estos hombres por años están siendo hasta acusados de ser los causantes del escándalo.

Si conocemos y entendemos la historia de Israel durante el tiempo de Ezequiel, sabemos que él profetizó en una época donde muchos “profetas” surgían. Todo el mundo tenía un “mensaje de Dios” para el pueblo de Israel. El pueblo no podía distinguir quién era un verdadero profeta, y quién era un falso profeta. Y ¿qué hace la gente, en medio de esta situación? Sencillo. Van al profeta que está diciendo lo que les gusta escuchar.

Entonces la pregunta para nosotros debe ser, ¿cómo profetizamos en medio de un mundo lleno de profetas?

El Señor le da dirección a Ezequiel en cuanto a esto.

7 Les hablarás, pues, mis palabras, escuchen o dejen de escuchar; porque son muy rebeldes. 8 Mas tú, hijo de hombre, oye lo que yo te hablo; no seas rebelde como la casa rebelde; abre tu boca, y come lo que yo te doy.

9 Y miré, y he aquí una mano extendida hacia mí, y en ella había un rollo de libro. 10 Y lo extendió delante de mí, y estaba escrito por delante y por detrás; y había escritas en él endechas y lamentaciones y ayes.

1 Me dijo: Hijo de hombre, come lo que hallas; come este rollo, y ve y habla a la casa de Israel.

2 Y abrí mi boca, y me hizo comer aquel rollo.

3 Y me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu vientre, y llena tus entrañas de este rollo que yo te doy. Y lo comí, y fue en mi boca dulce como miel.

4 Luego me dijo: Hijo de hombre, ve y entra a la casa de Israel, y habla a ellos con mis palabras.



Vamos a desmenuzar un poco esta sección de Ezequiel. El primer punto de Dios a Ezequiel es sencillo.

“Les hablarás mis palabras.”

Siendo lo más simplistas que podamos ser, un verdadero profeta es un hombre que habla las palabras de Dios. De allí podemos hacer mil preguntas. Por ejemplo, ¿cuáles son algunas preguntas que debemos hacernos hoy, en cuanto a esta definición simplista?

Ej… ¿Cuáles palabras de Dios?

Para nosotros los bautistas, somos un poco más estrictos en esta respuesta. Diríamos que la Palabra de Dios ya se nos ha dado en su totalidad, y que la obra de un “profeta” es explicarle al pueblo aquella Palabra de Dios, que ya está escrita. No hemos de desviarnos de ella. Sin embargo, yo debo confesar que si escuchan muchos mensajes de nosotros los bautistas, el 90% de ellos son nuestra opinión acerca de los pecados que consideramos ser capitales, como fumar, tomar y usar minifaldas, y les damos una autoridad profética. Siempre recuerdo cuando mi pastor dijo desde el púlpito, hablando de las bodas de Caná… “y como estamos seguros de que Cristo convirtió el agua en jugo de uva.” Así pues, los bautistas tenemos un montón de dogmas y principios que los predicamos como si vinieran de una estricta adherencia a la Palabra de Dios, cuando realmente no tienen fundamento alguno.

Otros son menos estrictos. Dios puede y podrá revelarle a un hombre una palabra fresca, que obviamente va acorde a la Palabra de Dios, pero que puede ser para una persona, iglesia, país, etc., específico, en un momento determinado. No tiene que venir de una exégesis bíblica, sino puede venir de un mover del Espíritu de Dios, en ese momento.

Finalmente habrán aquellos que se mueven al otro extremo, y dicen que si a alguien se le ha puesto el título de profeta, por medio de la imposición de manos, o por alguna confirmación bíblica, debemos acatar todas sus directrices. Esto es parte del escándalo por ejemplo que está saliendo en las noticias de Costa Rica. Algunos hombres cuya conexión con Dios no se debe cuestionar, y “malditos” aquellos que lo hacen. Estuve en una conferencia, donde uno de estos hombres decía la expresión, “no piense en lo que le estoy diciendo… Créanme.”

Dios le empieza a definir al profeta la respuesta a esta pregunta.

9 Y miré, y he aquí una mano extendida hacia mí, y en ella había un rollo de libro. 10 Y lo extendió delante de mí, y estaba escrito por delante y por detrás; y había escritas en él endechas y lamentaciones y ayes.

1 Me dijo: Hijo de hombre, come lo que hallas; come este rollo, y ve y habla a la casa de Israel.

2 Y abrí mi boca, y me hizo comer aquel rollo.

Si ustedes han visto fotos, o físicamente rollos de pergamino, entonces saben que hay algo extraño en este texto. Los rollos por lo general vienen escritos sólo en un lado. La visión que tiene Ezequiel de un rollo habla de que en ambos lados hay escritura. He leído varios comentarios de Ezequiel, y concuerdan en que el significado de que haya escrito algo sobre ambos lado, sencillamente está señalando el hecho de que no hay espacio para las palabras propias de Ezequiel. Dios le está diciendo a Ezequiel que debe predicar un mensaje que esté compuesto únicamente de lo que El quiere que se diga. Ezequiel debe cuidarse mucho de no predicar un mensaje lleno de lo que Ezequiel quiere decirle al pueblo.

Por lo tanto, para cuidar de esto, Ezequiel debería consumir la Palabra de Dios. Esta debería convertirse en su sustento. Esta debería llenar sus pensamientos. En un sentido figurativo, debería convertirse en su nutrición. Pablo lo pone de otra manera en Colosenses 3, “16 La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.”

Aquí debo confesar una de mis quejas. Creo que nuestra formación de jóvenes y líderes, comúnmente está escasa de una formación bíblica. Al igual que ustedes, he ido a mil y una capacitaciones de jóvenes. Se da entrenamiento de esto y de aquello, pero lo que menos se enseñan son temas de estudio bíblico. Incluso, conozco institutos de formación en liderazgo juvenil que en su currículo no tienen incluido temas de formación bíblica. Creo que se asume que los jóvenes y los líderes ya saben esto. Pero les aseguro que estamos formando a líderes con una tremenda escasez en conocimiento bíblico. Como ejemplo, me tocó en una ocasión dar una capacitación a un grupo de 40 líderes de jóvenes en el país. Me pidieron que diera un panorama del Antiguo Testamento. En la introducción le pregunté a estos líderes, que cuántos habían leído la Biblia completamente. Sólo 1 de los 40 levantó la mano. Pero les aseguro lo siguiente… todos eran excelentes líderes. Ni uno sólo se quedaba atrás.

La ignorancia Bíblica es uno de los peligros que está viviendo nuestra iglesia. No sólo la lectura bíblica, pero profundidad, análisis, y verdadero conocimiento. Temas de exégesis, hermenéutica, son inexistentes en muchas de nuestras iglesias. No es suficiente que nosotros como líderes enseñemos a través de la Biblia. Es absolutamente indispensable que le enseñemos a los que lideramos a comer por sí solos. Debemos permitir que nos cuestionen nuestras prédicas, que se atrevan a decir que estamos equivocados. Debemos incluso formar en ellos ese criterio.

Hay otra expresión en este pasaje muy interesante, y es la frase, “y me hizo comer.” Dice un comentarista, que no debemos pasar por alto la fuerza de esa expresión. No es “y me dio de comer.” Es una expresión de fuerza y obligación. Claro, véanlo en contexto. Ezequiel ve un rollo de pergamino, el cuál Dios le dice que debe comerse. No estamos hablando de un lindo manjar de camarones que le puso al frente, o un delicioso queque de chocolate. Le puso un pergamino. Y por lo tanto Dios tuvo que obligarlo a que se lo tragara. Dios se lo tuvo que meter a la boca, y decirle, “mastique.”

Yo no sé ustedes, pero para mí esta es la realidad de mi experiencia con la Palabra de Dios. No sé si tiene que ver con el hecho de que crecí en una familia cristiana, y de que desde mi niñez he tenido que escuchar la Palabra, pero vieran que difícil me sigue siendo mantener una disciplina de estudio y preparación Bíblica. Recuerdo una vez sentado en la oficina de un pastor aquí, diciéndole que deberían incluir unos cursos de estudio bíblico para sus adultos. Me respondió, “yo no entiendo porqué. Yo estudio la Biblia sólo. Yo me he educado sólo. ¿Por qué necesitamos cursos?” Le respondí, “pero no todo el mundo es como usted. Le doy mi caso. Yo necesito estructura. Yo necesito tareas. Yo necesito disciplinas impuestas. Cuando me las dan cumplo a cabalidad. Pero por mí mismo, soy un desorden.”

Asumir que todo el mundo con naturaleza, y por amor al Señor Jesucristo, y porque nace del Espíritu Santo en ellos, van a levantarse todas las mañanas a estudiar la Palabra, es un grave error. Algunos sí, y si usted le pone estructuras lo va a incapacitar. Pero me atrevo a decir que yo estoy en la mayoría. Algunos necesitamos disciplinas. Algunos necesitamos que se nos obligue a consumir la Palabra de Dios.

En Portantorchas, creamos cada cuatrimestre un plan de estudio bíblico. Descubrimos que al menos que obligáramos a los estudiantes a leer la Biblia, nunca lo iban a hacer. Muchos se quejan en el proceso, porque puede tomar hasta 45 minutos de su día. Pero aunque no lo crean, termina siendo una de las cosas que más nos agradecen, al final. “Gracias por obligarme a estudiar la Biblia.”

Es decir, responden igual que Ezequiel. 3 Y lo comí, y fue en mi boca dulce como miel. No es hasta después de consumirlo, después de que penetre en mi cuerpo y llegue a ser parte de mi ser. Después de que mi caminar diario sea vea tocado por el poder de la Palabra de Dios. No es hasta entonces que entenderé cuan dulce y maravillosa es la Palabra.

4 Luego me dijo: Hijo de hombre, ve y entra a la casa de Israel, y habla a ellos con mis palabras.

Y finalmente. Una vez que seamos hombres y mujeres de la Palabra, estamos listos para comunicarle a los demás las Palabras de Dios. Verdaderamente seremos profetas. "no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación." Stg 3:1

Ezequiel Lección 3

¿A quién le predicamos?

Ezequiel 2 y 3

Hace unos años, a mis padres los intentaron asaltar en su casa con armas de fuego. El asalto fue frustrado, pero decidimos el día siguiente instalar un sistema de seguridad alrededor de la casa. Entre lo que pondríamos habían unas alarmas perimetrales, que captarían a cualquier persona que cruzara la cerca desde antes de penetrar a los pasillos de la casa. Debido a la urgencia, yo decidí ese día hacer todo el cableado de la propiedad. Tuve un día excelente. Trabajé sólo, y disfruté tanto de mi día.

Poco después le comentaba a alguien acerca de unas dificultades en el trabajo. En mi puesto en Portantorchas me sentía un poco frustrado y agobiado. –Sin embargo- le dije- vieras que el otro día me puse a cablear la alarma en la casa de mis papás, y disfruté tanto del día, que honestamente me puse a pensar que yo podría dedicarme a algún trabajo como ese. Quizás será cuestión nada más de encontrarlo.

-Claro,- me dijo este hombre. –Los cables siempre hacen lo que quieres, sin quejarse. Nunca te hacen malas caras. Nunca te responden mal. Nunca tienen problemas. Las personas son difíciles y complicadas. Las personas se quejan. Las personas son mal agradecidas a veces. Sin embargo, vos no has sido llamado a cablear alarmas. Vos has sido llamado a trabajar con personas. Entonces, súbase las mangas y acostúmbrese a trabajar con gente.

Yo tengo una frase que uso para ayudarme a trabajar con gente. Algo que tengo que recordar muy a menudo. “Todo el mundo es complicado… menos yo.” Claro hay gente complicada, y hay gente complicada. Hay gente que se pasa de lo normal en complicado. Hay gente que necesita ayuda profesional. El problema es que esa gente nunca reconocen que son complicados. Siempre creen que los demás son los complicados… menos ellos. Es decir, cabe la remota posibilidad de que el que verdaderamente es complicado soy yo… y los demás me están aguantando mis dificultades… Pero la posibilidad es sumamente remota.

Dios le demuestra su gloria a Ezequiel. Dios lo levanta en el Poder del Espíritu. Ahora veremos que Dios lo llama a predicarle a un pueblo de muy duro corazón.

2.3 Y me dijo: Hijo de hombre, yo te envío a los hijos de Israel, a gentes rebeldes que se rebelaron contra mí; ellos y sus padres se han rebelado contra mí hasta este mismo día. 4 Yo, pues, te envío a hijos de duro rostro y de empedernido corazón; y les dirás: Así ha dicho Jehová el Señor. 5 Acaso ellos escuchen; pero si no escucharen, porque son una casa rebelde, siempre conocerán que hubo profeta entre ellos.

3.4 Luego me dijo: Hijo de hombre, ve y entra a la casa de Israel, y habla a ellos con mis palabras. 5 Porque no eres enviado a pueblo de habla profunda ni de lengua difícil, sino a la casa de Israel. 6 No a muchos pueblos de habla profunda ni de lengua difícil, cuyas palabras no entiendas; y si a ellos te enviara, ellos te oyeran. 7 Mas la casa de Israel no te querrá oír, porque no me quiere oír a mí; porque toda la casa de Israel es dura de frente y obstinada de corazón.

Imagínense el llamado, en el contexto suyo. “Marco. Quiero que les prediques a un grupo de estudiantes que vienen a vivir contigo por cuatro meses a la vez, dos veces al año. Quiero que les prediques las palabras que pondré en tu corazón. Por cierto. No te van a escuchar. No te van a hacer caso. No les va a importar en absoluto lo que vos tengas que decirles. Van a estar pensando en otras cosas completamente. Se van a dejar distraer por cualquier ocurrencia. Y aún cuando no se distraigan van a pensar que tus comentarios e ideas son anticuados y que no aplican a la realidad de la vida de ellos. Van a rechazar tus palabras, pero no porque son tus palabras. Van a rechazarlas porque son mis palabras, y a mí me han rechazado.”

Tengamos una pequeñita sesión de catarsis aquí. Creo que todos en algún momento hemos sentido que Dios nos ha llamado a un grupo rebelde. A veces ese grupo no es de nuestros jóvenes, sino del liderazgo de nuestra iglesia. A veces pareciera que los de afuera de la iglesia están más atentos a la Palabra de Dios que los de adentro. A veces sentimos que damos dos pasos para adelante y tres para atrás en el grupo en que tratamos. ¿Cuál sería el llamado, en este sentido, que usted siente o ha sentido en el pasado? Si no lo ha sentido, dele gracias a Dios por ahora, pero desafortunadamente estoy convencido de que algún día tu llamado en este sentido vendrá.

Sesión de Catarsis

Pero ¿cuál es la promesa de Dios a Ezequiel en medio de toda esta realidad?

2.6 Y tú, hijo de hombre, no les temas, ni tengas miedo de sus palabras, aunque te hallas entre zarzas y espinos, y moras con escorpiones; no tengas miedo de sus palabras, ni temas delante de ellos, porque son casa rebelde. 7 Les hablarás, pues, mis palabras, escuchen o dejen de escuchar; porque son muy rebeldes. 8 Mas tú, hijo de hombre, oye lo que yo te hablo; no seas rebelde como la casa rebelde; abre tu boca, y come lo que yo te doy.

3.8 He aquí yo he hecho tu rostro fuerte contra los rostros de ellos, y tu frente fuerte contra sus frentes. 9 Como diamante, más fuerte que pedernal he hecho tu frente; no los temas, ni tengas miedo delante de ellos, porque son casa rebelde.

Me encanta esa expresión del versículo 8 y 9. Diríamos en Costa Rica, si ellos son jupones, no se preocupe, yo lo haré a usted, aún más jupón, más cabezón, más necio, terco, obstinado. Es decir, podemos tener fuerza y valor. Podemos enfrentar con determinación nuestro llamado. No porque algo nuestro nos hace más fuerte, sino porque el Señor nos acompaña en el proceso y nos fortalecerá.

No todos tenemos la situación de Ezequiel. Algunos tenemos la bendición de que enumerados entre aquellos quienes parecen nunca escuchar la voz de Dios, hay muchos que sí están muy atentos. Hemos tenido el privilegio de jóvenes salvos, vidas transformadas y aquellos que vienen a ser discípulos comprometidos con el Señor Jesucristo. Sin embargo, hay veces que necesitamos esa paciencia y perseverancia que sólo vienen en el Poder de Dios.

Ahora, un paréntesis y palabra de advertencia. “Todo el mundo es complicado, menos yo.” Eso implica que siempre debemos mantener la humildad de corazón y entender que a lo mejor nosotros somos los del problema. Nosotros tal vez necesitamos aprender a escuchar un poco más. Quizás debemos aprender a seguir la instrucción de otros. Quizás debemos humillarnos un poco más.

Finalmente, quiero que veamos una parte más del llamado.

16 Y aconteció que al cabo de los siete días vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

17 Hijo de hombre, yo te he puesto por atalaya a la casa de Israel; oirás, pues, tú la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte. 18 Cuando yo dijere al impío: De cierto morirás; y tú no le amonestares ni le hablares, para que el impío sea apercibido de su mal camino a fin de que viva, el impío morirá por su maldad, pero su sangre demandaré de tu mano. 19 Pero si tú amonestares al impío, y él no se convirtiere de su impiedad y de su mal camino, él morirá por su maldad, pero tú habrás librado tu alma. 20 Si el justo se apartare de su justicia e hiciere maldad, y pusiere yo tropiezo delante de él, él morirá, porque tú no le amonestaste; en su pecado morirá, y sus justicias que había hecho no vendrán en memoria; pero su sangre demandaré de tu mano. 21 Pero si al justo amonestares para que no peque, y no pecare, de cierto vivirá, porque fue amonestado; y tú habrás librado tu alma.

Yo he llevado varios cursos de evangelismo. Desde mi juventud, durante la Universidad, en mi posgrado. Todos los cursos de evangelismo tienden a hacerme sentir más culpable, porque hay una realidad… no soy un gran evangelista. Comparto el evangelio cuando pueda y trato de persuadir a personas a que conozcan a Jesucristo, pero no soy el más exitoso en cuanto al cierre del contrato. Incluso, no hay lugar donde me siento más incómodo que en llamado final. Como soy bautista, aún si predico acerca del último partido de futbol, tengo que cerrar con un llamado… “Si hay alguien en este cuarto que no ha conocido al Señor Jesucristo como su único y verdadero salvador, esta es su oportunidad.” El resultado en mi caso es que hasta el chiquito de mi iglesia que se levanta todas las veces y ha recibido al Señor como su único y verdadero Salvador, por lo menos 52 veces este año, se queda sentado viéndome con escepticismo.

Cuando yo entendí que lo más que puedo hacer es entretener a un grupo. Lo más que puedo hacer es compartir, pero el Espíritu de Dios es el que tiene que hacer la obra. Cuando entendí que el Señor está más interesado en la salvación de los perdidos que yo. Cuando por fin comprendí eso, entendí este mensaje de Ezequiel. Dios le dice a Ezequiel de forma sencilla, “Ezequiel. Quiero que compartas el mensaje. No es problema tuyo, el resultado. Déjame eso a mí. Tú has aquello que yo te he llamado a hacer.” Cuando entendí esto, una carga tremenda fue levantada de mis hombros. Yo debo ser fiel en compartir, pero al final del día cada quien será fiel en como responde al mensaje que Dios me da, para dar.

Douglas Stuart en su comentario de Ezequiel dice lo siguiente

¿Cómo involucra esta responsabilidad al Cristiano moderno? De igual manera, por cierto, que involucró a Ezequiel. Si una persona es llamada por Dios a predicar su Palabra (testificar) a cualquier persona o audiencia, él o ella no está libre para cumplir o no cumplir los términos de este llamado. En esta manera, el predicador moderno, consejero, evangelista, misionero, maestro, autor, o parecido, sea laico o profesional, no es tan diferente a cualquier persona que asume una responsabilidad. El incumplimiento de la responsabilidad producirá un daño, y se debería rendir cuentas por tal fallo. Aquí no hablamos de habilidad, sino de disponibilidad… Una vez informados [las personas] son responsables por sus propias decisiones. (Stuart, 48)

El mejor y más importante mensaje es el evangelio de Jesucristo. “No me avergüenzo, porque es el Poder de Dios para Salvación, a todo aquel que cree.” Como creyente, debo predicar a Cristo siempre. Cuando es necesario debo usar palabras. Pero esperemos llegar al punto donde sea necesario usar palabras. Sin embargo, cuando usamos palabras, esperemos que llenos del poder del Espíritu de Dios, al final del día cada quien será responsable de su respuesta.

Nuestra responsabilidad intercesora (4)

En este mes hemos tocado la obra intercesora de Jesucristo, nuestra necesidad de tener personas que intercedan por nosotros y por último quiero mencionar nuestra obligación de interceder por los demás. Santiago no nos dio una sugerencia sino un mandamiento “Orad los unos por los otros.” (5:16) Tenemos una responsabi-lidad de estar intercediendo los unos por los otros y de interceder por los que no han conocido a Cristo aún, tanto cerca como lejos de nosotros.

Por hermanos en Cristo.
“Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo sino por los que me diste.” Juan 17:9
Jesucristo, la noche que fue entregado se apartó para hablar con el Padre, y su oración en esa noche no sólo fue por fuerza ante el inminente peligro, sino también por sus discípulos. El hecho de que escogió ese momento para interceder por sus discípulos demuestra la importancia de la intercesión en el ministerio. Debemos invertir tiempo en la oración los unos por los otros. El apóstol Pablo, de nuevo, es un ejemplo claro de la intercesión. Utilizó frases como “siempre oro por ustedes” y “oro por ustedes sin cesar” para describir su dedicación a la intercesión (Ef. 1:16; Fil. 1:4; Col. 1:9.) La semana pasada vimos tres aspectos por los que necesitamos intercesión. Tomemos estos tres aspectos para orar por nuestros líderes en la iglesia, nuestros hermanos en Cristo y nuestra familia.

Por amigos inconversos y nuestro país.
“Pero no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos.” Juan 17:20

Todos tenemos amigos o familiares que no han conocido a Cristo. Muchos hemos compartido el evangelio con ellos y estamos cansados al no ver resultados. Sin embargo, cabe la posibilidad que no hemos invertido el mismo tiempo orando por ellos que hemos invertido tratando de convencerlos de la Verdad de Jesucristo. No quiero menospreciar la importancia de actuar y evangelizar, pero quiero resaltar la necesidad de interceder. Cristo intercedió por usted y por mi dos mil años antes de que naciéramos, conciente de que el Padre sí nos conocía antes de que nosotros lo conocíamos a El. De la misma manera, oremos por todos los que Dios trae a nosotros para que ellos conozcan a Cristo.

No solo debemos interceder por nuestros amigos más cercanos pero también por nuestra nación. Desafortunadamente acostumbramos más criticar y burlarnos de nuestros gobernantes que orar por ellos, y al hacerlo, ignoramos un mandamiento por medio de Pablo “Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres, por los reyes y por todos los que tienen autoridad.” Debemos interceder “para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad,” pero también por la salvación de muchos en nuestra nación porque Dios “quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.” 1 Timoteo 2:1-4

Por nuestros enemigos.
“Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen.” Mateo 5:44

Creo que esta debe ser la intercesión más difícil para todos, posible únicamente porque Cristo la modeló en la cruz, y por la obra del Espíritu Santo en nosotros. Cuando alguien demuestra odio y rencor hacia nosotros, cuando alguien nos hiere y lastima, lo más natural es guardar rencor y maldecirlos internamente. Mientras estaba siendo burlado, maltratado y crucificado, Jesucristo intercedió por sus enemigos, que Dios les perdonara porque no entendían la gravedad de lo que estaban haciendo (Lucas 23:34.) Cristo no fue el único ejemplo de este tipo de intercesión; también lo fue Esteban, un líder joven de la iglesia primitiva (Hechos 7:60.) Solo el amor de Dios en nosotros puede llevarnos al punto donde tenemos la capacidad de interceder por nuestros enemigos en los momentos donde más nos están atacando.

Por todas las naciones.
“A la verdad la mies es mucha, pero los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.” Mateo 9:37-38

El evangelio de Jesucristo es el único evangelio capaz de salvar al hombre del pecado. Dios amó al mundo entero y envió a Cristo para salvar a todo el que en El cree, y El no solo es nuestra propiciación sino la de todo el mundo (Juan 3:16; 1 Juan 2:2.) Debemos interceder por las naciones para que Dios envíe hombres y mujeres santos en El que lleven el evangelio de Cristo a los que no le conocen. Debemos interceder para que en medio de catástrofes, hambres e injusticias, el Amor de Dios sea conocido por medio de hombres y mujeres dispuestos a servirle en las peores circunstancias, y que se sepa que el verdadero “acto de Dios” es aquel que se llevó a cabo en una cruz dos mil años atrás. Debemos ser cristianos con una pasión para el mundo entero y una visión de la importancia y poder de la intercesión para todos.

Por un mes he escrito de la intercesión pero mi esfuerzo será en vano al menos que Vida Abundante se convierta en una iglesia que se dedica a la intercesión. Sólo Dios puede cumplir su voluntad aquí en la Tierra como lo es en el cielo y debemos pedirle diariamente que lo haga. No olvide en grupo e individualmente estar intercediendo por estos cuatro grupos mencionados hoy y ¡que Dios nos de la disciplina!

Necesitamos la Intercesión. (3)

En ocasiones, es difícil en la vida cristiana tener que admitir la necesidad que uno tiene de otros, para poder enfrentar las presiones de la vida cotidiana. Uno prefiere luchar con sus dudas, debilidades y problemas solo.

Esto se puede deber a muchos motivos pero probablemente la razón principal por la cual uno no confiesa esta necesidad es orgullo. Es humillante tener que decirle a otros “Soy débil y por favor oren por mí.”

El Ejemplo de Pablo.

El libro de los Hechos fue escrito para dar un relato histórico de lo que Jesucristo continuó haciendo por medio de los apóstoles y de Su Iglesia. Más de la mitad del libro está enfocada en la obra del Espíritu Santo por medio del apóstol Pablo. El deseo que tenía Pablo para evangelizar a los gentiles y su amor por el evangelio deben servir de desafío para nosotros aún hoy, dos mil años después. Su integridad cristiana le permitía, con humildad, ponerse como ejemplo (1 Cor. 11:1.)

Por esto le puede ser sorprendente que en varias ocasiones, Pablo pidió las oraciones de la iglesia, y reconoció que el favor de Dios se hizo presente gracias a las oraciones del pueblo de Dios (2 Cor. 1:11.) Pablo presenta un reto no solo en su trayectoria evangelizadora y compromiso misionero, sino también en su reconocimiento del poder de Dios, hecho activo por medio de la oración de sus santos. Igual que él, uno debe reconocer su dependencia de la intercesión de hermanos en la iglesia para poder ver cumplida a través de uno la buena voluntad de Dios.

Pidan oración por su santificación.
“Os saluda Epafras,...El siempre ruega encarecidamente por vosotros en sus oraciones, para que estéis firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere.” Col. 4:12
Una principal prioridad del cristiano es que la vida de Cristo sea reflejada en uno, que por medio del comportamiento y de actitudes Cristo y su Palabra sean glorificados. Muchas veces pensamos que nuestra santificación es obra nuestra y se nos olvida que es principalmente la obra de Dios en nosotros (Fil. 1:6.) Al reconocer que es la obra de Dios, nos damos cuenta de la necesidad de la oración en esta obra (ej. Mat. 26:41,) y juntamente con el autor de Hebreos podemos decir “orad por nosotros...ya que deseamos conducirnos bien en todo (13:18.)”

Por esto, antes de que se interceda por nuestras necesidades físicas y materiales debemos considerar nuestras necesidades espirituales y pedir oración para que seamos firmes en nuestro caminar con Cristo. Todos necesitamos un “Epafras” que esté intercediendo por nosotros para que alcancemos ser hechos conforme a la imagen de Cristo.

Pidan oración por auxilio en las tribulaciones.
“Orad por nosotros...para que seamos librados de hombres perversos y malos.” 2 Tes. 3:1-2

Cada uno de nosotros pasa por situaciones y dificultades distintas a las de los demás. Pablo sufría comúnmente de las manos de “hombres perversos y malos.” En una ocasión pide oración para ser liberado de estos hombres y en otras por la libertad de prisión. Pocos de nosotros podemos decir que hemos sufrido lo mismo, pero no por eso dejamos de decir que hemos sufrido.

El sufrimiento es real y es duro, y uno debe pedir la intercesión para que Dios le dé fuerzas en medio del sufrimiento y para que abunde su paz en uno, y ¿por qué no? Debemos pedir intercesión para que Dios nos libre de la situación que nos está atribulando. Si es angustia o enfermedad uno debe sentir la libertad de pedir la intercesión de la iglesia (Stg. 5:14-16) y confiar en el Dios que escucha y contesta las oraciones de los justos y santos que reunidos piden en el Nombre de Cristo.
Pidan oración por valor en la evangelización.

“Oren también por mí para que, cuando hable, Dios me dé las palabras para dar a conocer con valor el misterio del evangelio.” Ef. 6:19

Igual que mi santificación, la evangelización es la obra de Dios, sólo que El escoge hacerla por medio de nosotros. Nadie se entrega a Cristo al menos que el Espíritu Santo se lo revele (1 Cor. 12:3.) Por ende, se necesita la intercesión de los demás para poder predicar eficazmente el evangelio de Cristo. Todos en veces sentimos temor de evangelizar, pero debe darnos aliento leer que el apóstol Pablo también lo sentía y pedía valor para hacerlo. Debemos comprender la necesidad de que el mundo entero conozca la Vida Eterna que tenemos en Cristo y por lo tanto igual que Pablo, debemos pedir oración para que las oportunidades se presenten (Col. 4:3) y para que Dios nos dé el valor y las palabras para evangelizar.

Obviamente esta no es una lista exhaustiva pero tal vez un inicio. Todos necesitamos reconocer que “la oración eficaz del justo puede mucho (Stg. 5:16)” y por lo tanto debemos pedirle a hombres y mujeres justos en Cristo que oren por nosotros. Si el mayor de los apóstoles necesitaba las oraciones de los demás, ¿cuánto más, nosotros?

¡Qué Dios nos dé la humildad para buscar la intercesión!

Reflexión en grupo.
1. ¿Le es difícil pedir oración por sus debilidades? Explique.
2. ¿Le es difícil pedir oración por sus necesidades físicas o materiales? Compare con su respuesta anterior.
3. Tomen un tiempo para interceder unos por otros en los tres puntos mencionados.

Ezequiel Lección 2

Empezando en el Espíritu.

Ezequiel 2

Ayer dejamos a Ezequiel postrado en el suelo por temor de la gloria de Dios, y en señal de absoluta sujeción. Cuando un hombre entraba ante el Rey, se postraba en el suelo demostrando que el Rey podía hacer con él lo que deseara. Ezequiel se llena de temor pero también de un reconocimiento de su pequeñez en comparación con la grandeza de la Gloria de Dios.

Ezequiel 2.1-2

Y me dijo: Hijo de hombre, ponte en pie para que yo te hable.

Y el Espíritu entró en mí mientras me hablaba y me puso en pie; y oí al que me hablaba.


Yo he ido a múltiples capacitaciones de liderazgo. Igual he tenido la oportunidad de capacitar a algunos en el tema de liderazgo. Para “lucirme” un poco, tengo una Maestría en el tema de liderazgo ministerial. Hoy estoy estudiando para una segunda maestría en Administración de Empresas. Es decir, hay algo que debería saber del tema. Pero te digo lo siguiente… no hay casi nada que me moleste más que el tema de liderazgo en la iglesia. Déjenme explicarles por qué, con una historia.

Hace poco estuve en unas reuniones en Costa Rica para pastores. Las reuniones eran muy interesantes. Su fin era el de preparar a un grupo de pastores en “una Iglesia con Propósito”. Si ustedes conocen el modelo de Rick Warren, saben que Rick Warren divide a la sociedad en varios círculos. La Comunidad, la multitud, la congregación, los comprometidos y el núcleo. El concepto es que el rol de una iglesia en hacer discípulos debe buscar una manera de intencionalmente traer a gente de afuera de estos círculos, hacia adentro. La manera en que lo han hecho en muchas “Iglesias con propósito”, es a través de unos cursos que se dan a los cuales los llaman la Clase 101, 201, 301 y 401. El pastor que estaba explicando todo esto, dio toda una explicación de cada una de las clases, y los pastores tomaban nota intensamente. De repente un pastor levanta la mano y pregunta. “Hermano, ¿tenemos que llamar las clases, Clase 101, Clase 201, Clase 301, y Clase 401?”

¿Qué es el problema con la pregunta? El problema es que el hermano está tratando de reducir el mover del Espíritu de Dios en la iglesia a una fórmula nueva. Si copio esa fórmula de forma exacta, Dios va a hacer lo mismo en mi iglesia que hizo en la de Rick Warren en California. Por cierto, este era uno de los grandes problemas con la idolatría. El principio idólatra decía que si yo hacía algo de cierta manera, siguiendo ciertas rutinas y obedeciendo ciertas normas, dios se vería obligado a actuar conforme a lo que yo deseaba. ¿Necesito lluvia? Es cuestión de hacer el baile de la manera correcta. ¿Quiero ganar una guerra? Tengo que presentar ciertos sacrificios en cierto orden, diciendo ciertas encantaciones. ¿Quiero éxito en mis negocios? Debo darle una cierta cantidad de dinero a mi pastor e iglesia. ¿Quiero que mi grupo de jóvenes sea exitoso? Lleve la capacitación de Raíces, o envíe a sus líderes a Portantorchas, o vaya a Especialidades Juveniles. Quiere tener un liderazgo exitoso, lea a John Maxwell, o Steven Covey. Saque una Maestría en Liderazgo y otra en Administración, y tal vez después de eso será exitoso.

El liderazgo y el ministerio lo hemos rebajado a una serie de fórmulas. Si le pongo el nombre correcto al curso, si me leo el libro correcto, si sigo los 10 pasos , o 12, o tengo los 7 hábitos, o el octavo. Si aprendo de planeamiento estratégico, o manejo de proyectos, o finanzas. Si soy más posmoderno, o predico de una forma más actualizada, o soy más relevante, menos tradicional, no moderno… todo eso me dará el éxito. Nada más tengo que aprenderme la droga del momento y me irá bien.

Las intenciones no son malas. Al contrario, son buenas. Queremos ser exitosos para ver más personas en el Reino de Dios. Sí también queremos éxito porque nos eleva el ego y la autoestima, pero eso es como un añadido. Buscamos primero el Reino de Dios, y luego lo demás nos será por añadidura.

Algunos comentaristas se han referido a Ezequiel como el profeta del Espíritu. Ezequiel es un hombre que es movido por el Espíritu de Dios desde el principio de su vida ministerial. Esta postrado ante Dios, y Dios le dice que se levante. Pero en vez de darle tiempo para que se levante solito, Dios le llena de su Espíritu y su Espíritu es quien le levanta. Ezequiel es llevado en el Poder de Dios para cumplir la voluntad del Señor. Continuamente en el libro se ve la mano del Espíritu del Señor en la vida de Ezequiel (3:12,14; 8:3; 11:1, 24; 37:1; etc.) El actuar ministerial de Ezequiel se debe únicamente a la intervención del Espíritu de Dios.

Hasta que comprendamos que nuestra efectividad ministerial debe ser por el actuar del Espíritu de Dios, y no por las fórmulas que seguimos y los criterios que aplicamos, los modelos que adoptamos, y los libros que leímos, no podemos ser verdaderamente exitosos. El mismo Señor Jesucristo nos indicó que aparte de él nada podemos hacer. Eso no quiere decir que no puedo llenar mi iglesia, o mi pastoral juvenil. Les aseguro que podemos llenar una iglesia aplicando los principios y criterios que podemos leer en un libro. Conozco iglesias que más que iglesias son centros de entretenimiento cristianos. Tienen la mejor música, los mejores sistemas de sonido y luces. Asientos cómodos. Comida rica al final del culto. Hasta le pueden servir a uno un machiato de caramelo. Gimnasios de primera clase. Todo lo tienen. Incluyendo el hecho de que pueden contratarse a los mejores predicadores como pastores, y los mejores pastores como predicadores.

Una de las iglesias más famosas en este sentido es Willow Creek. Prácticamente un mall de opciones para los creyentes. Una iglesia que tiene decenas de miles de miembros. Sin embargo, en el 2007, después de una investigación profunda, Bill Hybels, el pastor principal, se atrevió a admitir en una conferencia de liderazgo, que sus métodos aunque efectivos en atraer a personas a la iglesia, y llenar la iglesia, no fueron en absoluto efectivos en ayudar a que los miembros crezcan espiritualmente. Todo lo contrario. La gente llegaba, pero se quedaba estancada espiritualmente. ¿La solución? Adivinen… un “nuevo” programa y una nueva metodología. Como hay más de 500 iglesias que siguen el modelo de Willow Creek alrededor del mundo, esta nueva solución está siendo difundida y aplicada en estas 500 iglesias. Seguramente encontraron la solución.

A lo que voy es a lo siguiente. El éxito en el ministerio no se da por mi habilidad, mis talentos, mis estrategias, modelos o filosofías ministeriales. Lo más que yo puedo hacer es entretener a alguien por 40 minutos con la Palabra de Dios. Y no me malinterpreten, creo que es un deber lograr esto. Como dice Chris Shaw, “es un pecado aburrir a las personas con la Palabra de Dios.” Debo usar todo lo que Dios me da para atraer a gente al evangelio de Jesucristo. Si en mi preparación aprendí planeamiento estratégico, y me sirve para desarrollar un ministerio, gloria a Dios. Si en mi preparación aprendí mercadeo, y me sirve para crecer mi ministerio, gloria a Dios. Si tengo una personalidad atractiva, y carisma, un don o talento, que es útil para la obra de Dios, perfecto. Pero al final del día la obra transformadora en la vida de un joven o adulto se da únicamente por el acompañamiento en mi ministerio del Poder del Espíritu de Dios. UNICAMENTE.

El Apóstol Pablo refleja lo mismo de su propia vida ministerial.

1 Co 2:1 Cuando fui a vosotros, hermanos, proclamándoos el testimonio de Dios, no fui con superioridad de palabra o de sabiduría, 2 pues nada me propuse saber entre vosotros, excepto a Jesucristo, y éste crucificado.

3 Y estuve entre vosotros con debilidad, y con temor y mucho temblor. 4 Y ni mi mensaje ni mi predicación fueron con palabras persuasivas de sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, 5 para que vuestra fe no descanse en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.

Generalmente pensamos en Pablo como el gran predicador. Elocuente. Un hombre que escogía sus palabras con mucho cuidado. Un hombre que impresionaba a los demás con sólo su apariencia y presencia. Sin embargo parece que el relato bíblico, y la tradición histórica nos dicen otra cosa completamente. En cuanto a su apariencia, la tradición, en el libro apócrifo “Los hechos de Pablo y Tecla dice que Pablo era pequeño, bajo, con las piernas combadas (curvas), cejijuntos, y con la nariz aquilina (como gancho). Otras descripciones dicen que era calvo y con la nariz como un gancho.

Su predicación no era tan impresionante como nos queremos imaginar a veces. Los corintios se quejaban de su predicación.(2 Cor 10:10; 11:6) Apolos era el verdadero predicador. Un hombre que entendía el uso de la palabra y de la retórica. Nada en contra de él. Era bueno. Pablo era tan aburrido que hasta un hombre se murió de aburrimiento durante una de sus prédicas (Hechos 20:8-9). Pero nadie dudará que Dios usó a Pablo de una forma tremenda. Esto a raíz de que el poder de la predicación de Pablo no venía de su propia habilidad y talento. No venía de los cursos que había llevado. Venía del hecho de que Pablo era un apóstol lleno del Espíritu de Dios. Gordon Fee se refiere a Pablo como el Apóstol del Espíritu.

Mi problema con los temas de liderazgo, y tanto mover en esa dirección hoy en la iglesia, es que nos hace creer que si sólo aplicamos las fórmulas correctas, Dios se va a mover. Si no las aplicamos es capaz de que nada suceda. El Major Ian Thomas quien fundó Portantorchas, y 24 lugares alrededor del mundo iguales, hace la siguiente pregunta en uno de sus libros. “Si el Espíritu de Dios fuera removido de su vida hoy, haría alguna diferencia en su manera de vivir.” Si el Espíritu de Dios fuera removido de su ministerio, seguiría creciendo. No sea tan rápido en contestar, porque es muy posible que sí. Es muy posible que el Espíritu de Dios sea el mayor estorbo en nuestros ministerios, y que si sólo le puediésemos sacar de la fórmula, podríamos ver un crecimiento exponencial en nuestras iglesias y ministerios.

Eze 37:1 La mano del SEÑOR vino sobre mí, y me sacó en el Espíritu del SEÑOR, y me puso en medio del valle que estaba lleno de huesos.

2 Y El me hizo pasar en derredor de ellos, y he aquí, eran muchísimos sobre la superficie del valle; y he aquí, estaban muy secos.

3 Y El me dijo: Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos? Y yo respondí: Señor DIOS, tú lo sabes.

4 Entonces me dijo: Profetiza sobre estos huesos, y diles: "Huesos secos, oíd la palabra del SEÑOR.

5 "Así dice el Señor DIOS a estos huesos: 'He aquí, haré entrar en vosotros espíritu, y viviréis.

6 'Y pondré tendones sobre vosotros, haré crecer carne sobre vosotros, os cubriré de piel y pondré espíritu en vosotros, y viviréis; y sabréis que yo soy el SEÑOR.'"

7 Profeticé, pues, como me fue mandado; y mientras yo profetizaba hubo un ruido, y luego un estremecimiento, y los huesos se juntaron cada hueso con su hueso.

8 Y miré, y he aquí, había tendones sobre ellos, creció la carne y la piel los cubrió, pero no había espíritu en ellos.

9 Entonces El me dijo: Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y di al espíritu: "Así dice el Señor DIOS: 'Ven de los cuatro vientos, oh espíritu, y sopla sobre estos muertos, y vivirán.'"

10 Y profeticé como El me había ordenado, y el espíritu entró en ellos, y vivieron y se pusieron en pie, un enorme e inmenso ejército.

11 Entonces El me dijo: Hijo de hombre, estos huesos son toda la casa de Israel; he aquí, ellos dicen: "Nuestros huesos se han secado, y nuestra esperanza ha perecido. Estamos completamente destruidos."

12 Por tanto, profetiza, y diles: "Así dice el Señor DIOS: 'He aquí, abriré vuestros sepulcros y os haré subir de vuestros sepulcros, pueblo mío, y os llevaré a la tierra de Israel.

13 'Y sabréis que yo soy el SEÑOR, cuando abra vuestros sepulcros y os haga subir de vuestros sepulcros, pueblo mío.

14 'Pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os pondré en vuestra tierra. Entonces sabréis que yo, el SEÑOR, he hablado y lo he hecho'--declara el SEÑOR."

La respuesta a la situación de nuestras iglesias, grupos de jóvenes, juventud perdida, posmoderna (para contextualizarme a lo que estamos hablando), se da cuando el único capaz de ponerle carne a huesos secos, de transformar un corazón duro en un corazón sensible, de conformar a al ser humano a la imagen de Cristo Jesús, está obrando en medio de nuestro ministerio. Les aseguro que Dios puede usar a la persona menos preparada, menos capaz, menos hábil, si Él quiere.

Por lo que la pregunta que me queda es, qué estamos haciendo para crecer en nuestra dependencia de Dios y en el acercamiento a Su Espíritu.

miércoles 29 de julio de 2009

Ezekiel 1

Introducción

El mundo está mal.

Recientemente el tema grande es la crisis económica. Muchos hablan de porcentajes de desempleo que en algunos lugares han roto con los records históricos. California, el estado del despilfarro, donde una casa pequeña inicia en $250,000 pero en promedio es de $575,000, tiene un índice de desempleo de cerca del 11.5%. El más alto registrado hasta el día de hoy. Según la CEPAL, América Latina sufrirá una recesión del 1.7% en promedio. Sólo en el primer trimestre de este año, se estima que más de 1,000,000 de personas han perdido su trabajo. La tasa de desempleo en AL es del 8.5% y se estima que crecera al 9.1%1. Pero esto no se acerca a la tasa de desempleo en países europeos, y especialmente aquí representados, a los españoles. La tasa de desempleo en España es de 17.4%. Hay más de 1,068,000 familias con un miembro desempleado2. ¿Qué solución tiene la iglesia? ¿Qué solución tiene el evangelio? ¿Cómo entramos en esta desesperanza?

¿Qué tal el tema de seguridad? Aunque quizás no hemos llegado a las realidades de Africa, por ejemplo, América Latina sufre de una tremenda inseguridad. La violencia se ha disparado. Colombia, Brasil, El Salvador y Venezuela, son países donde los índices de crimen reportados son exageradamente altos. En algunos casos, más de 50 asesinatos son reportados diariamente ¿Qué decir de la guerra entre el narcotráfico y el ejercito en México? ¿Los secuestros? Probablemente todos nosotros conocemos a alguien que ha sido víctima de un acto violento. Probablemente, entre nosotros hay víctimas de actos violentos. ¿Qué solución tiene la iglesia? ¿Qué solución tiene el evangelio? ¿Cómo entramos en esta desesperanza?

Los problemas sociales y morales. La libertad sexual que viven nuestros jóvenes. En Costa Rica, un reportaje demostró como muchos adolescentes estaban teniendo relaciones sexuales en los baños de los colegios, o en alguna esquina, sin protección, y en algunos casos grabándose para postearlo en Internet. ¿La pornografía? Igual dudo que haya alguien entre nosotros que no haya caído o por error o a propósito en una página pornográfica de Internet. Aquí en Portantorchas, decidí poner algún tipo de filtro. Nunca lo he querido hacer, por el hecho de que no ataca el verdadero problema. En el primer fin de semana que lo instalé, el filtro bloqueó más de 200 páginas diferentes de Internet. Todas con nombres que claramente tenían que ver con búsquedas de pornografía. Como le digo a muchos, si yo, que tengo una trayectoria espiritual, que tengo responsabilidad ministerial, que tengo familia e hijas, me veo tentado por Internet demasiado a menudo, cómo espero que mis estudiantes jóvenes, muchas veces inmaduros espiritual y emocionalmente, muchas veces con las hormonas hasta el techo, logren vivir en santidad. A veces creo que lo mejor es tirar la toalla y darse por vencido. ¿Qué solución tiene la iglesia? ¿Qué solución tiene el evangelio? ¿Cómo entramos en esta desesperanza?

La lista sigue, y es larga. Calentamiento global. Homosexualidad. Machismo. Feminismo. Corrupción. Injusticia. Drogadicción. El mundo está totalmente loco.

Por último, ¿qué tal la iglesia? Hay más confusión en medio de nosotros que fuera de nosotros. Por un lado algunos dicen que Dios vino para darnos dinero, por otro lado otros nos dicen que Cristo enseñó la austeridad. En medio de una crisis económica mundial, un pastor en Costa Rica salió en las noticias por intentar comprar un Jet privado para no tener que viajar con el público en general. Cuando fue criticado, la Alianza Evangélica Costarricense salió a su defensa, y se enemistó de aquellos pastores que se atrevieron a decir que fue una falta de ética de parte de este hombre. En amor cristiano, debemos no sólo estar de acuerdo con todas las tendencias a veces absurdas que salen en el ambiente evangélico, sino que debemos defenderles aún en contra de toda la razón.

Pensar que esto es único de nuestro tiempo, es un error. Sí los tiempos han cambiado, y el pecado se ha vuelto más sofisticado. Pero en ciertos grados, no hay nada nuevo bajo el sol. El corazón humano sigue siendo tan corrupto hoy, como lo fue hace 1000 o 2000 años. O por efecto de nuestros devocionales, como lo fue hace más de 2500 años.

El joven profeta.

El lugar es Babilonia, cerca del Río Quebar. Cinco años antes del evento que vamos a leer, un joven había sido secuestrado por los enemigos de su pueblo y enviado a vivir a un país lejano, con una lengua extraña, y dioses totalmente ajenos. Desde su nacimiento había sido “elegido” para ser un sacerdote igual que su papá, antes de que sucediera este exilio masivo. Ahora se hallaba desubicado, desempleado, y con temor de una peor violencia a su pueblo que la que había vivido hasta el momento. Sus compatriotas estaban escuchando las voces de muchos profetas, quienes decían que esta crisis sería muy corta y que pronto volverían a su pueblo. Este joven probablemente le encantaba de igual manera escuchar los mismos mensajes de esperanza. Es más, es posible que se sentaba y tomaba notas para poder predicar el mismo mensaje en algún momento. Debido a su carisma y talento, algún día le tocaría predicar los mismos mensajes. Pero ese no era el plan de Dios para este joven.

1 En el día quinto del mes cuarto del año treinta, mientras me encontraba entre los deportados a orillas del río Quebar, los cielos se abrieron y recibí visiones de Dios.2 Habían pasado cinco años y cinco meses desde que el rey Joaquín fue deportado.

3 (En este tiempo, mientras Ezequiel hijo de Buzí estaba a orillas del río Quebar, en la tierra de los *caldeos, el Señor le dirigió la palabra, y su mano se posó sobre él.)

4 De pronto me fijé y vi que del norte venían un viento huracanado y una nube inmensa rodeada de un fuego fulgurante y de un gran resplandor. En medio del fuego se veía algo semejante a un metal refulgente.5 También en medio del fuego vi algo parecido a cuatro seres vivientes,6 cada uno de los cuales tenía cuatro caras y cuatro alas.7 Sus piernas eran rectas, y sus pies parecían pezuñas de ternero y brillaban como el bronce bruñido.8 En sus cuatro costados, debajo de las alas, tenían manos humanas. Estos cuatro seres tenían caras y alas,9 y las alas se tocaban entre sí. Cuando avanzaban no se volvían, sino que cada uno caminaba de frente.10 Sus rostros tenían el siguiente aspecto: de frente, los cuatro tenían rostro humano; a la derecha tenían cara de león; a la izquierda, de toro; y por detrás, de águila.11 Tales eran sus caras. Sus alas se desplegaban hacia arriba. Con dos alas se tocaban entre sí, mientras que con las otras dos se cubrían el cuerpo.12 Los cuatro seres avanzaban de frente. Iban adonde el espíritu los impulsaba, y no se volvían al andar.13 Estos seres vivientes parecían carbones encendidos, o antorchas, que se movían de un lado a otro. El fuego resplandecía, y de él se desprendían relámpagos.14 Los seres vivientes se desplazaban de un lado a otro con la rapidez de un rayo.

15 Miré a los seres vivientes de cuatro caras, y vi que en el suelo, junto a cada uno de ellos, había una rueda.16 Las cuatro ruedas tenían el mismo aspecto, es decir, brillaban como el topacio y tenían la misma forma. Su estructura era tal que cada rueda parecía estar encajada dentro de la otra.17 Las ruedas podían avanzar en las cuatro direcciones sin tener que volverse.18 Las cuatro ruedas tenían grandes aros y estaban llenas de ojos por todas partes.19 Cuando los seres vivientes avanzaban, las ruedas a su lado hacían lo mismo, y cuando se levantaban del suelo, también se levantaban las ruedas.20 Los seres iban adonde el espíritu los impulsaba, y las ruedas se elevaban juntamente con ellos, porque el espíritu de los seres vivientes estaba en las ruedas.21 Cuando los seres se movían, las ruedas también se movían; cuando se detenían, las ruedas también se detenían; cuando se elevaban del suelo, las ruedas también se elevaban. Las ruedas hacían lo mismo que ellos, porque el espíritu de los seres vivientes estaba en las ruedas.

22 Sobre las cabezas de los seres vivientes había una especie de bóveda, muy hermosa y reluciente como el cristal.23 Debajo de la bóveda las alas de estos seres se extendían y se tocaban entre sí, y cada uno de ellos tenía otras dos alas con las que se cubría el cuerpo.24 Cuando los seres avanzaban, yo podía oír el ruido de sus alas: era como el estruendo de muchas aguas, como la voz del *Todopoderoso, como el tumultuoso ruido de un campamento militar. Cuando se detenían, replegaban sus alas.25 Luego, mientras estaban parados con sus alas replegadas, se produjo un estruendo por encima de la bóveda que estaba sobre sus cabezas.26 Por encima de esa bóveda había algo semejante a un trono de zafiro, y sobre lo que parecía un trono había una figura de aspecto humano.27 De lo que parecía ser su cintura para arriba, vi algo que brillaba como el metal bruñido, rodeado de fuego. De su cintura para abajo, vi algo semejante al fuego, y un resplandor a su alrededor.28 El resplandor era semejante al del arco iris cuando aparece en las nubes en un día de lluvia. Tal era el aspecto de la gloria del Señor. Ante esa visión, caí rostro en tierra y oí que una voz me hablaba.

El inicio del llamado del profeta Ezequiel fue una visión de la Gloria de Dios. El Dr. Warren Wiersbe define la gloria de Dios como “La manifestación de la totalidad de todo lo que Dios es.” En pocas palabras es una representación física de Dios. No es por casualidad que Dios inicia su llamado de Ezequiel, dándole a ver una imagen de quién es Dios. Podemos interpretar esta imagen de varias maneras. Podemos creer que es una representación literal del trono de Dios. Al contrario, podemos tratar de distinguir todas las partes y entender su significado dentro del contexto de la vida de Ezequiel y los exiliados a quien él luego les predicará. O podemos verlo en generalidades. Por cuestión de tiempo, creo que es importante que lo veamos en generalidades.

En esta visión, Dios le está representando a Ezequiel varias cosas importantes acerca de sus atributos. Tomen unos minutos y lean el pasaje, y escojan algunos de los temas que sobresalen. Algunos han estudiado Ezequiel y tendrán sus “respuestas” de lo que cada cosa significa… pero honestamente no me interesan esas respuestas. Quiero que examinen el pasaje como si ustedes fueran Ezequiel, y estuvieran viendo esto. ¿Cuáles son las lecciones obvias, que no requieren mucho análisis para poder explicar?

Magneficiencia

Ominipotencia

Omnipresencia

Omnisciencia

Resplandor y Pureza.

Dice el mismo autor Wiersbe que hay cuatro ocasiones cuando tenemos que ver la gloria de Dios como ministros. 1. Cuando el llamado es demasiado grande. 2. Cuando el enemigo es demasiado fuerte. 3. Cuando la gente es demasiado estorbo. 4. Cuando las recompensas parecen ser demasiado pequeñas.

Ezequiel se hallaba ministrando el mensaje de Dios en medio de una situación de desesperación, desanimo y desesperanza. Le predicaba este mensaje específicamente a un pueblo atormentado, agobiado, y abandonado. Un pueblo que habiendo tenido la verdad y la misma presencia de Dios en su medio, rechazó a Dios y le hizo a un lado. Un pueblo que siguió cualquier nueva tendencia, nueva enseñanza, nueva idea que surgía. Un pueblo que veía la esperanza en sus propios esfuerzos, o prefería rendirse ante el enemigo, que arrepentirse a Dios. Un pueblo apóstata. Un pueblo cínico. Un pueblo rebelde.

¿Adónde vemos la gloria de Dios hoy?

Principalmente, la gloria de Dios se ve en la persona de Cristo Jesús.

Hebreos 1:3 El Hijo es el resplandor de la gloria de Dios, la fiel imagen de lo que él es, y el que sostiene todas las cosas con su palabra poderosa.

Juan 1:14 Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

Ezequiel vio la gloria de Dios y cayó de cara. Vio la gloria de Dios, y entendió lo pequeño que era él. Vio la gloria de Dios, y entendió lo grande que es El. Vio la gloria de Dios y le fue suficiente. Una vez, enseñando el libro de Ezequiel, después de varias lecciones una joven levantó la mano y dijo. “Me parece injusto. Me parece que Dios llama a Ezequiel, y que la vida de Ezequiel está llena de tormento y dolor, y que lo único que tiene a su favor es que un día vio la gloria de Dios.” Y le respondí, - Exacto. Lo captaste. Lo único que tenía a su favor es que vio a Dios, y debido a que vio a Dios, Ezequiel fue capaz de cumplir todo aquello que Dios lo llamaba a hacer.

Mi pregunta final es está. ¿Cuándo fue la última vez que vimos la gloria de Dios? ¿Cuándo fue la última vez de que nos maravillamos por el infinito poder de Dios? ¿Cuándo fue la última vez que caímos de cara porque entendimos lo grande y temible que es Dios?

Vivimos en un mundo parecido al que estaba Ezequiel. Vivimos en un mundo lleno de pecado y tribulación. En un mundo lleno de tristeza. Un mundo lleno de desesperanza. Es en medio de este mundo que necesitamos un grupo de hombres y mujeres que han visto la Gloria de Dios, representado en Cristo Jesús, y que de rodillas entienden que no tienen ninguna otra opción más que obedecer y cumplir aquello que Dios les llama.

1 http://www.eclac.org/cgi-bin/getProd.asp?xml=/prensa/noticias/comunicados/0/36230/P36230.xml&xsl=/prensa/tpl/p6f.xsl&base=/tpl/top-bottom.xsl

2 http://business.timesonline.co.uk/tol/business/economics/article6164629.ece